DEPILACION INTIMA 2
Ella tomó el mando e hizo que me
sentara en el bidet y tomó la maquina de cortar pelo.
-Solo voy a recortarlo para que quede más natural y además así no te
picara cuando vuelva a crecer.
Puso la maquina en el número 3 y se coloco de rodillas entre mis
piernas. El batín se había abierto por completo dejándome ver ese
cuerpo delicioso. Su vientre era liso y bien definido, dejando ver
su coño recién afeitada, húmeda y brillante por la excitación
Daba pasadas con la maquina evitando tocar mi verga, pero de vez en
cuando sus manos rozaban la base de mi polla y el contacto era
electrizante. Ella intentaba disimular parándose para apartar su
largo pelo negro, ya que se le iba una y otra vez a la cara.
Entonces me sonría con picardía y volvía al trabajo.
Termino recortando con una tijera y se quedo mirando mi pene como si
fuera una obra de arte.
-Bueno, creo que al final te afeitare los testículos. ¿Quieres nene?
-Claro, Lo que tú quieras.
Mi pene estaba tan duro que latía y mis cojones estaban
completamente encogidos. Mi novia tenía que tirar del escroto para
tensar la piel antes de enjabonarme y pasarme la maquinilla. En un
momento dado mi novia rodeó la base de mi pene con la mano y tiro
hacía abajo, dejado mi glande al descubierto y continuo afeitándome
pero con mi pene bien agarrada. Mi líquido pre-seminal se derramaba
lentamente desde la punta de mi picha y caía por el tronco. Aunque
no podía verlo, estaba seguro que ya debían estar manchando los
pequeños dedos de mi novia. Ella sentiría sin duda su calor y su
viscosidad, pero seguía como si nada. Solo me soltó el pene para
afeitar también la base, dejándola al descubierto y realmente
parecía que mi pene fuera un par de centímetros más larga.
-Ya he terminado, pero ahora tengo que darte un poco de crema
hidratante para que no se te irrite la piel.
Se untó las manos con la crema y comenzó a acariciarme dulcemente.
Comenzando por la basé y subiendo lentamente. Descubrió el capullo y
pasó las puntas de los dedos por la corona del glande; Haciendo que
todo mi cuerpo se llenara de fuego frío, nunca había sentido nada
parecido.
-¡OH! Mira cariño. Te he cortado afeitándote los testículos.
En mi escroto había un hilillo de sangre, tan pequeño que yo no
había sentido el corte. Mi novia cerro los ojos y se metió uno de
mis testículos en la boca. Sus labios gruesos y sensuales lo
sorbieron como si fuera un gajo de naranja. Una vez dentro de su
boca lo chupo con fuerza y lo acarició con la punta de la lengua.
Nunca creí que tuviera tanta sensibilidad en los huevos, era una
sensación completamente diferente. Mi novia seguía con los ojos
cerrados y con una cara de viciosa increíble. Abrió la boca, pero
solo para atrapar el otro testículo y chuparme los dos a la vez. Su
mano había vuelto apoderarse de mi pene pero ahora me estaba
masturbando de forma descarada aunque con un ritmo muy lento, como
si lo hiciera sin darse cuenta.
Su boca se fue acercando peligrosamente a la punta de mi pene. Yo
podía sentir su respiración sobre mi glande, mientras seguía
masturbándome. Era una dulce tortura que me estaba haciendo perder
el control.
Casi por sorpresa saco la lengua para dar un lametón al líquido
seminal que bañaba estaba escurriendo desde la punta del capullo.
Endureciendo la punta de la lengua, rozó el borde del glande, mi
zona más sensible. Tuve que cerrar los ojos y hacer un esfuerzo para
no eyacular en ese momento, porque el semen bullía dentro de mis
testículos hinchados por la excitación.
A esta mujer perversa le encantaba jugar con mi polla. Usar las uñas
para arañar con suavidad mi escroto, mientras pasaba la lengua desde
la base del pene hasta el glande. Y cuando yo creía y deseba que se
lo metiera por completo en la boca, ella volvía a bajar por un lado
del tronco, succionando con los labios y mordisqueando levemente,
mientras que frotaba sus mejillas por la cálida piel de mi pene.
Si tardaba un par de segundo más me volvería completamente loco.
Ella se apiadó de mí por fin se tragó lentamente mi capullo. El
interior de su boca era como terciopelo ardiente. Sus dientes
arañaban con suavidad los bordes del glande, mientras que su lengua
de serpiente lo envolvía de una forma increíble.
Y cuando yo creía que ya no podía ser mejor, me derrotó una vez más,
empezando a chupar de verdad. Subiendo y bajando con un ritmo y una
cadencia infernalmente lenta. Presionado mi pene entre la lengua y
el paladar. Ella tenía que abrir la boca por completo para poder
tragar mi grueso pene y la saliva mezclada con el líquido pre-seminal,
se escapaba por las comisuras de su labios.
El orgasmo empezaba a subir por mi columna vertebral, con esa sorda
vibración que hace estremecerse todo mi cuerpo. El semen estaba
apunto salir de mis pelotas, que ella agarraba firmemente con una de
sus manos. Y un segundo antes de que eyaculara un mar de semen; ella
paró en seco. Me miró con cara picara y salió corriendo hacia el
dormitorio.
Durante un momento me quede quieto sin poder reaccionar antes de
alcanzarla y depositarla sobre la cama. Iba a ser una venganza muy
placentera...